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Signo del diloggún Ogunda

Ogunda

Familia Ogunda · signo base del diloggún

Descripción

La persona de ogundá es firme, trabajadora y callada cuando está en su parte buena, pero en su parte negativa puede volverse violenta, brusca, discutidora y peligrosa.

Le conviene conducirse con prudencia, evitar la bronca y las bromas pesadas, respetar a muertos y Orishas, y sostenerse con atención espiritual y obras bien hechas.

En este signo nace

  • El hecho de que Orúnmila sea el que determina quien pasa a Ifá.
  • Nace la virtud del espionaje en la mujer a través de los placeres.
  • Sexuales.
  • Nació obalifón Orisha blanco de los metales preciosos.
  • El ponerle corona a Eshu y un collar de cuentas rojas blancas y.
  • Negras y a Oyá con objetos punzantes apuntando hacia arriba.
  • El ókpele.
  • El espíritu de oddudua llamado akonó (el asesino).
  • Nacen las 7 piezas de Oggún.
  • El secreto de la jicotea de Shangó.
  • Las ciencia de las guerras y las armas.
  • Nacen las acciones agresivas como golpear cortar y los oficios que.
  • Tengan que ver con ellas.
  • Nacen la castración, la peritonitis, los lobos, los perros salvajes.
  • Los canarios.
  • Los partos por cesárea.
  • El ombligo.
  • El pene y su erección.
  • Los testículos.
  • Los espermatozoides.
  • Las enfermedades venéreas.

Refranes

  • Disputa por una cosa.
  • El cuchillo corta y rasga, la sangre corre.
  • El cuchillo que llega a la vejez, se come aun el tronco del millo.
  • El árbol que encuentra al hierro, no tiene buen nacimiento.
  • Guerra pide guerra.
  • El cielo es inmenso pero no crece el hierro.

Historias y patakíes

Cocodrilo vence al miedo

Una vez Oggún y Oshosi discutían sobre cuál era el enemigo mayor que podía tener un hombre…

– El que se atreva a desafiarme para quitarme mis posesiones, dijo Oggún.

– No hermano, le contesto Oshosi, el que logra arrebatarte la libertad, esclavizándote.

En eso se acercó Obatalá, que hacía rato los estaba oyendo discutir.

– El peor enemigo de un hombre, les dijo, – es su propio miedo.

El día en que se de cuenta, los Orishas empiezan a darle fuerzas para que pueda superarlo…

Como a cocodrilo cuando iba a convertirse en jefe de las aguas profundas.

Asi sucedió: todos los peces y las ranas asustaban a cocodrilo, que para conquistar su miedo ofreció dinero, animales, caracoles, cocos y tres dientes de hierro.

Elegba le dijo entonces

– Abre la boca!

Y le colocó los dientes de hierro, ordenándole:

– Acuéstate!

Cogió después las cortezas del coco, se las puso en la espalda y las llenó de poder.

Los peces no volvieron a dominar a cocodrilo, ni las ranas.

Nadie se le pudo enfrentar jamás.

Cocodrilo se convirtió en rey, hijo del dueño de las aguas profundas.

¿Y quién puede quitarle la casa de su padre a un niño?.

La pantera galopa por el campo, el gato montés escala la montaña.

Elegba nos ayuda a conquistar al enemigo, dice el caracol.

Ogundá hace justicia

Elegba le preguntó un día a Obatalá:

– Cuando una cosa piensa el borracho y otra el bodeguero, ¿cómo se resuelve la disputa?.

– En un tribunal, contestó el creador de los hombres.- Cada quien da su versión de los hechos y presenta sus pruebas.

Después, el juez decide.

– Entonces, si alguien rompe un plato, ¿no hay chance que otro sea quien lo pague?, Insistió Elegba.

– No, tarde o temprano recibe su merecido o sale absuelto por falta de evidencia, le contestó baba.

Pero no siempre fue así.

Ogundá, el hijo del rey de oyo, cambió las cosas en el principio del mundo.

Asi sucedió:

Iroso era el primogénito del rey.

Ogundá lo seguía.

Si ellos afirmaban que alguien había hecho algo malo, el rey mandaba cortarle la cabeza.

No preguntaba si realmente la persona era culpable.

Ogundá llevaba mucho tiempo pensando en eso, hasta que no pudo más y le preguntó a su hermano:

– Si una persona no ha hecho nada malo, ¿deben ejecutarla?.

Y se dio cuenta que a iroso también le preocupaba el comportamiento del rey.

Una vez, iroso tomó tanta cerveza que se emborrachó y se quedó dormido.

Ogundá mató al carnero predilecto de su padre, lo arrastró hasta la casa de iroso, y le mancho la boca con la sangre del animal mientras dormía.

Al otro día, el celador del carnero no pudo encontrarlo y así se lo comunicó al rey.

– Quiero ver la cabeza de quien se llevó el carnero en el templo de Oggún!, Tronó el soberano.

Y ofreció un sacrificio para aplacar a los dioses.

Ogundá también hizo su ofrenda.

Buscaron y buscaron al animal hasta que lo encontraron en la casa de iroso.

La noticia corrió como la pólvora.

¿Qué significaba aquello?.

Se llevaron a iroso para el templo de Oggún.

Todo estaba listo para su ejecución.

E iroso empezó a rezar.

Ogundá sacó su espada y le cortó la cabeza al verdugo que iba a ejecutar a iroso y la noticia voló.

Entonces le pidió a su padre que fuera hasta el templo y reuniera allí a los ancianos del pueblo.

Los siete consejeros del rey de oyo le preguntaron a ogundá por qué había actuado así.

– Si alguien dice que una persona ha hecho algo malo, se debe averiguar si realmente lo hizo o no.

Hay muchos inocentes que han sido castigados con la muerte, respondió el hijo del rey.

– Yo fui quien mató al carnero, confesó ogundá. – Sin embargo, era a iroso a quien iban a ejecutar.

Quien me quiera matar, debe hacerlo ahora.

Yo soy el culpable.

Y volviéndose a su hermano le dijo

– Las injusticias que habíamos visto y de las que tanto hablábamos me impulsaron a llevar el carnero a tu casa.

Si te hubieran matado, hubieran ajusticiado a un inocente.

Yo lo maté y estoy esperando que se cumpla la sentencia.

El rey se dio cuenta de su error y soltaron a iroso.

Sus acusadores se marcharon.

Iroso no murió, ni ogundá tampoco.

Y a partir de ese momento todos los acusados tuvieron un juicio justo.

Y cuenta el caracol que desde ese día comenzaron los juicios en el mundo.

La ficha completa está en la app

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