Ogunda tonti Obara
Familia Ogunda · signo del diloggún
Descripción
Persona de carácter fuerte, orgullosa y temeraria, que habla sin medir y por eso puede ser mal interpretada, verse envuelta en pleitos, pérdidas y engaños.
Le conviene hablar con verdad, no porfiar, controlar el genio, respetar a sus mayores, atender a sus muertos y Orishas, y hacer Ebó para que la suerte no se le vuelva en contra.
En este signo nace
- La lidia de gallos.
- El fango.
- Que los iyawo se vistan de blanco.
- La gallereta.
- Que todos los Ebo llevan atare.
- El balcón y la ventana.
Refranes
- El que no cuida lo que tiene, está propenso a perderlo.
- A palabras necias oídos sordos; al buen consejo ponle atención.
- Usted ama como el gallo.
- No hay lázaro sin caridad.
- Lo mismo vale el grande que el chico.
- Al que no quiere caldo, se le dan tres tazas.
Historias y patakíes
El niño y el animal feroz
En un pueblo había un feroz animal que tenía aterrado a todos los habitantes de los alrededores.
Con frecuencia ocasionaba muertes, la última de ella resulto una infeliz mujer que fue a la selva en busca de leña para lumbre.
Esa mujer tenía un pariente, un muchacho, casi un niño, que al oír la desgraciada noticia, se puso a reflexionar: si no es vencida esa fiera, cualquier día mi madre se podrá hallar entre sus terribles garras.
De la meditación paso a los hechos; tomo una lanza, un arpa del país y con esos instrumentos se encamino al bosque en busca de la fiera.
Estaba junto al rio cuando vio acercarse al terrible animal, este al ver al niño, le pregunto: que haces en mi reino sin temblar?
El niño, impavido, respondió: soy hijo del pueblo cercano y vine a cazar pequeños animales.
Pero para que quieres esos pequeños instrumentos.
Preguntó la fiera, que parecen inofensivos.
– El volvió a contestar: para alegrar mi soledad con la música.
Curiosa la fiera, entonces le dijo: pues, mi amigo, mientras yo me baño y tú tocas ese instrumento.
Dicho esto se zambullo en el rio, mientras el niño arrancaba melodiosos sonidos a su arpa, el animal se extasió escuchando tan delicada música, y el niño aprovecho su enternecimiento para preparar su arco y flecha.
Le arrojo el venablo que hirió mortalmente a la fiera en el corazón.
Contento con su triunfo el niño regreso al pueblo, y aviso a los pobladores el triunfo sobre el feroz animal, para que fueran a disfrutar su triunfo con él.
En el pueblo no le creyeron, nadie podía creer que un niño tuviera tanta valentía.
Mayor fue la sorpresa cuando llegaron al rio, los curiosos pudieron comprobar que yacía el temido animal con la flecha clavada en el corazón.
La guerra entre Shangó y Oggún
En este camino en tierra yoruba, mantenían una guerra interminable Oggun y Shango, la cual estaba provocada por causa de Oya.
Dicha guerra ya estaba afectando a todos los oshas que vivían en esa tierra, por lo que se reunieron para determinar qué hacer.
Después de varias horas, determinaron que el único que podía intervenir entre Oggun y Shango para que recesara dicha guerra, era Olofin por lo que enseguida mandaron un emisario y le diera las quejas, de lo que estaba pasando.
Olofin enseguida se presentó y mando a buscar a Shango y a Oggun, ya los dos presentes, este cogió las armas que llevaba Oggun y se las entregó a Shango, y las de Shango se las entregó a Oggun.
Y viendo este intercambio se aplaco la furia de ambos y se acabó la guerra.
Nota: aquí se intercambian las herramientas de Oggun y Shango para que la persona pueda tener poder y se termine la guerra que sostiene con sus enemigos.
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