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Signo del diloggún Eyeunle

Eyeunle

Familia Eyeunle · signo base del diloggún

Descripción

Eyeunle describe a una persona profunda, firme y respetuosa, con inteligencia, paciencia y calma, pero también susceptible a la envidia, la traición y los conflictos entre el bien y el mal que lo rodean.

Le conviene andar con prudencia, respetar a los muertos y a los Orishas, hacer Ebó cuando corresponda y conducirse con palabra firme, equilibrio y humildad.

En este signo nace

  • Aquí fue donde se formó el agua, las palmas, las espinacas y el kola.
  • Aquí habla la voluntad.
  • La gran consagración de Ori.

Refranes

  • Este río y el otro tienen un solo rey, el mar.
  • Todos los honores de las aguas, que hay en la tierra, no son tan grandes, como el honor del mar.
  • La mano alcanza más alto que la cabeza.

Historias y patakíes

Obatalá, rey paciente

Dice Oke, mensajero de Obatalá, rey paciente, que hay que saber esperar.

A veces por precipitarse y ponerle fin antes de tiempo a una situación difícil, se pierde la bendición.

Obatalá no pensaba en la incomodidad.

Cuando cosechaba, sus compañeros comían con él.

En la casa él era quien limpiaba y arreglaba.

Ocho socios de negocio vivían en la misma casa.

Obatalá era quien compraba y vendía, pero todos compartían las ganancias.

A baba le daban cualquier caridad que ellos estimaban conveniente, y él nunca protestó.

Después de un tiempo, el primer socio se fue, y más tarde se marcharon uno a uno los demás.

Sólo Obatalá, quien no pensaba en el sufrimiento, se quedó.

Reunió las cosas que habían dejado sus compañeros y se hizo rico.

Dice el caracol que un bosque cerca del pueblo recoge basura.

Una sociedad acarrea sufrimientos.

Un cuarto compartido desarrolla gusanos.

La muerte y la serpiente

Dice orunla-Ifá, el sabio, que la mezquindad enferma el cuerpo y el alma.

Eleguá le dijo a Ikú, la muerte, que debía ofrecer un manto teñido pálidamente, dinero, una paloma, una jutía y un azadón roto, como sacrificio contra las pequeñas enfermedades.

Ikú ofreció el dinero y la jutía, pero no sacrificó ni el azadón roto ni el manto ni la paloma.

La cantidad de la ofrenda no le permitió levantarse.

Cuando trataba de coger un ñame de la mata, eleguá llamaba a los campesinos y ellos empujaban a Ikú dentro del surco, con el azadón roto que no quiso ofrecer.

Y la enfermedad lo visitó.

Cuando empezó a llover, volvió a levantarse, pero después de un tiempo, la tumbaban de nuevo con el azadón y volvía a enfermarse.

Ikú no murió, pero la enfermedad no le permitió disfrutar la vida.

La serpiente quería vivir erguida.

Eleguá le dijo que debía ofrecer en sacrificio la ropa de gran cocodrilo que llevaba puesta, pero tampoco quiso hacerlo.

Por eso se arrastra sobre su pecho.

Cuando llega el fin de cada año, cuenta el caracol, la serpiente se quita la ropa y la abandona, pero como no se la quiso ofrecer a eleguá, en pago por su consulta, nunca podrá pararse.

La ficha completa está en la app

Rezo, atributos, claves, conducta y consejos, salud, obras y ebó, y más patakíes de este signo en Signos del Caracol.

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