Eyeunle tonti Eyioko
Familia Eyeunle · signo del diloggún
Descripción
Es una persona de mente fuerte, cabeza dominante, capacidad de mando, emotiva, concentrada y dada a los extremos, con orgullo, tozudez y tendencia a los vicios o al desenfreno si no se controla.
Le conviene vivir con humildad, respetar a sus mayores y difuntos, hacer Ebbó y conducirse con prudencia, limpieza espiritual y mucha reserva para mantenerse bien.
En este signo nace
- Los edanes de Oshún.
- La virtud de la orina.
- Orungan.
Refranes
- Un hombre que debe aguantar su lengua.
- Desciende sobre la muerte.
- El arco iris solo ocupa el tramo que dios le mande.
- El que dese que no lo engañen, que no engañe.
- Para hacer el mal, no hay hombre pequeño.
- Cuando la boca no habla, las palabras no ofenden.
Historias y patakíes
La persuasión
Había una vez un hombre poderoso y temido por todos por su gran poder.
Todos le tenían miedo.
Y él decía que aquel que pisara su tierra, lo pagaría con su vida.
En su terreno él tenía grandes plantaciones de árboles maderables donde él colgaba los cráneos de sus enemigos y de aquellos desdichados que equivocadamente entraban en su tierra y no había nadie que se atreviera a acercársele.
Un día todos los habitantes de isalaya acudieron a ver a Olofin buscando solución a esto y este los mandó a por consulta donde se les mandó hacer Ebbó con instrumentos musicales y llevárselos a la tierra de isalaya.
Pero no había nadie que quisiera hacerlo.
A lo que dijo la hija de ojuani meyi: yo voy y lo dominaré.
La doncella llego y entro en aquella tierra tocando la musica y al verla el poderoso señor salio y le dijo: detente bella obini, que eres muy bella y no quiero hacerte daño.
A lo que ella respondió, vengo a por ti y te llevaré.
Él se quedó maravillado por la valentía, belleza y musicalidad de la hija de ojuani meyi.
Ella lo dominó conduciéndolo delante de Olofin, a lo que Olofin dijo: to iban Eshu.
Y lo restituyó a su tierra y cada vez que lo necesitaba había que ir a ojuani meyi para que lo trajera.
El chivo, el león y el tigre
Owunko tenía un terreno y lo fabricó, y por ese lugar kenku era el Oba.
Todos los animales se metían en casa de kenku, hasta el mismo owunko.
Un día owunko fue a reclamar su posición y todos los animales se reviraron contra él y acordaron matarle en una junta.
Owunko, al darse cuenta que todos eran arayes, fue a consultarse y se hizo Ebbó.
Después de hecho el Ebbó se le indicó que fuera a la junta que iban a celebrar con una igba de eran etu y comida y que no le diera nada más que a ekun, que era su amigo y que lo defendería.
Cuando owunko llegó a la junta, se arrimó al lado de ekun y cuando este vio la igba, le preguntó que era lo que él comía: owunko le dijo lo que era y agregó: prueba si deseas.
Ekun lo probó y le dijo a owunko que si le cocinaba más de esa eran, él lo salvaría.
Owunko le dijo que sí y ekun se fue arrimando al lado de kenku, quien le preguntó que pasaba y ekun le contestó que no pasaba nada que él se arrimaba a su lado para ver y oír mejor, pero en un descuido de kenku se le tiró y lo despedazó.
Al ver los demás animales lo que había hecho ekun, huyeron de allí y ekun le entregó los papeles a owunko y entonces le exigió que le cocinara de aquella eran, pero owunko a la vez le exigió que le dijera a los demás animales que no debían molestarlo más.
Ekun así lo hizo saber a los demás animales diciéndoles: aquí mando yo y cuidado con molestar a owunko.
Estos obedecieron y se retiraron de aquellos lugares.
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