Ofun
Familia Ofun · signo base del diloggún
Descripción
La persona de ofun suele ser profunda, misteriosa y contradictoria: puede cargar mucho sufrimiento, tener gran fuerza espiritual y, a la vez, mostrar dureza, sombras o inestabilidad si no se cuida.
Le conviene vivir con prudencia, respetar a eggun y a los Orishas, hacer Ebó cuando se le indique y buscar claridad antes de actuar.
En este signo nace
- El ponerle sarao de eko a Obatalá.
- Las defensas antes los ataques.
- El karate en la India.
- La sabiduría.
- El pacto entre la enfermedad y la muerte.
Refranes
- El que juega pierde el dinero y la casa.
- La sabiduría es la belleza más refinada de la persona.
- Delante de una mujer, nunca olvides a tu madre.
- Jabón mojado sobre la cabeza desaparece, pero la cabeza se queda.
- Los ñames mueren, mas la espina de cristo nunca muere.
- Aquel que le robo un gatico a una gata, la maldicion de esta lo acompaña.
Historias y patakíes
La araña mágica
Cuenta Egun que el camino espiritual es secreto y silencioso.
Sólo se conoce por sus frutos.
La araña, una de las mensajeras de Obatalá, después de consultarse ofreció en sacrificio una gallina blanca y baba la lleno de bendiciones.
La araña trabaja a medida que avanza, dondequiera que va.
Nadie la ve tejer.
Nadie sabe cómo maneja sus hilos.
Lo hace mágicamente.
Dice el caracol que se ha vuelto divina.
La sabiduría de orunla
Dice Obatalá, el dios sereno, que sin sabiduría no podemos aprender a curar.
Si no sabemos sanar, no podemos curar enfermedades serias.
Si no podemos curar enfermedades serias, no podemos ganar riquezas.
Sin riqueza, no podemos hacer grandes cosas.
La sabiduría es la clave para adquirir más sabiduría.
Orunla-Ifá, el compañero de la humildad, iba al pueblo de ila a adivinar.
Nunca antes había estado allí para que le fuera bien en su misión, ofreció un sacrificio.
En el camino, orunla se encontró a unos campesinos trabajando y paró a saludarlos.
Les preguntó por dónde se llegaba a ila, y uno de ellos se ofreció a llevarlo hasta allí.
Poniendo a un lado su azadón, le indicó a orunla que lo siguiera.
El campesino lo llevó a su casa y le dijo que pasara.
Planeaba engañarlo.
Cerro la puerta inmediatamente y le pidió a orunla que esperara en el patio.
Mientras tanto, fue a ver a su jefe y le contó que se había apoderado de un esclavo, que se le había acercado en el campo.
No hubo ni lucha ni emboscada, olodumare, dios, me lo envió, mintió el campesino.
El jefe le contestó:
– El rey es quien puede aceptar cosas extrañas.
Llévaselo a él.
Y llevaron a Orunla ante el rey de ila.
Iban a amarrarlo, pero Ifá dijo que no hacía falta, que se quedaba con su amo.
Y desde ese momento, dondequiera que su amo lo mandaba, iba sin intentar escapar.
Por la mañana enviaban a orunla a traer madera y él obedecía.
Lo mandaban a recoger hierbas, agua del río y frutos de la palma.
Ifá obedecía siempre.
Cuando orunla salió de su casa antes de convertirse en esclavo olvidó de llevarse consigo su tablero de adivino.
Por eso, cuando salía a trabajar, se dedicaba a buscar semillas de palma de cuatro ojos.
Poco a poco reunió las 16 que le hacían falta para completar su Ifa, y las lavó con toda clase de hojas para volverlas mágicas.
Cierto día, el primogénito del rey de ila iba a salir y le pidió que ensillara su caballo.
Orunla miró la sombra del príncipe y procedió a adivinar su suerte secretamente.
Cuando terminó, cubrió el signo con una vasija para que nadie lo viera.
El príncipe montó su caballo y los tambores empezaron a sonar.
Iba a visitar a un amigo que lo recibió hipócritamente con comida, bebida y alabanzas.
Cuando el primogénito del rey de ila estaba listo para regresar, orunla desde palacio empezó a recitar el verso del signo que había sacado.
El príncipe se desmayo.
Trataron de revivirlo pero no pudieron.
Lo llamaron y no respondía.
Lo habían hechizado.
Muy despacio se lo llevaron de regreso a casa.
Mientras tanto, orunla había salido al campo a buscar pasto para el caballo.
Cuando regresó, le contaron lo que había sucedido con el primogénito y decidió ir a verlo.
Ifá le dijo al rey que preparara un trono y dividiera en dos las pertenencias de su hijo.
La mitad debía ponerla junto al trono.
También le informó que todas las propiedades del rey debían dividirse y dejar la mitad junto al trono.
Lo mismo le pidió que hiciera con las mujeres.
Orunla empezó a alimentar al príncipe.
Lo llamó y éste le contestó.
Le preguntó qué quería comer y el primogénito le pidió atole de maicena.
Además le dijo que le trajeran agua para bañarse.
Cuando termino de bañarse, completamente repuesto, se dirigió a su padre, el rey.
– Padre, este hombre que ha sido nuestro sirviente no es un esclavo, es un rey.
Ha roto todos los hechizos con los que me habían atado.
Debe recibir el trato de majestad.
Y acercándose a orunla, le pidió que se sentara en el trono y le ofreció su corona.
Cuenta el caracol que desde ese momento hubo dos reyes en ila.
Los 16 signos de la familia Ofun
Cada combinación del diloggún con su ficha:
La ficha completa está en la app
Rezo, atributos, claves, conducta y consejos, salud, obras y ebó, y más patakíes de este signo en Signos del Caracol.
