Obara tonti Okana
Familia Obara · signo del diloggún
Descripción
Es una persona de lengua suelta, comerciante, orgullosa y caprichosa, con capacidad para ganar prestigio y fortuna si usa bien sus dones; pero también puede volverse irreflexiva, egoísta, desobediente y destruir con sus propias manos lo que ha construido.
Le conviene ser prudente, ahorrar, oír consejos, respetar a sus muertos y Orishas, hacer Ebbó cuando corresponda y no desafiar a Shangó ni a Egún.
En este signo nace
- El amor de madre es ciego.
Refranes
- El mal nunca viene solo; siempre viene acompañado.
- Ladrón que roba a otro ladrón tiene mil años de perdón.
- El capricho es la perdición de todos.
- Muerte por traición.
- Los resultados siempre se ven al final.
- A la naturaleza nadie la vence.
Historias y patakíes
Cuando Shangó empezó a tocar su pandereta
Shango se fue a una tierra donde habían muchos disgustos y principalmente con él.
En donde Shango empezó a tocar su pandereta sono bata.
Y cuando la gente de la ciudad estaba bailando muy contenta empezaron a caer rayos y sufrieron mucho de ellos, con ello Shangó tomó el dominio de esa tierra, siendo el rey de la misma.
Aquí nació que el amor de madre es ciego
En un reino, vivía abiodun que era un hijo de Shango y Oya, que era como un profeta, sabía que tenía mucho dinero y un día su padre Shango, que iba a visitarlo le dijo: hijo tienes mucha envidia arriba, tienes que ir con el adivino del reino y hacerte Ebbo con todo tu dinero para limpiarlo y se aplaque un poco todo lo malo que te viene por el camino.
Pero abiodun no le hizo caso a Shango y un día sus enemigos le prepararon una trampa y lo mataron.
Cuando el murió aquella tierra se desorganizo y Oya cuando vio a su hijo muerto se puso furiosa cogió la guadaña que tenía su hijo y empezó a matar todas las gentes del reino inclusive el que tenía culpa y el que no la tenía.
Toda la gente de aquella tierra empezó a vivir preocupada y escondiéndose de la furia de Oya, entonces elegua al ver todo aquello, que las gentes se morían por la furia tan grande de su madre Oya se dijo: tengo que ver al adivino, para ver como arreglamos esta situación.
Cuando elegua llegó a donde estaba el adivino, le dijo: tenemos que buscar a Shango para ver como aplacamos a Oya, pues ella se ha dejado llevar por su amor de madre y no ve el error de su hijo que su capricho le llevo a la perdición.
Cuando llegó elegua le dijo: para ir a esa tierra hay que taparse la leri con asho de Yemayá, para que Shangó no nos vaya a matar, entonces elegua se puso en camino.
Cuando encontró a Shango le conto todo lo que sucedía, y este contestó: mi hijo murió por caprichos y no oírme y Oya no ha querido reconocer esto, porque solo piensa como madre, ya voy a resolver eso y entonces salió al camino con elegua a buscar a Oya, cuando llegaron a su casa Shango le dijo a elegua, llama a tu madre y elegua cogió una vaina de framboyan y empezó a llamarla.
Entonces Oya se echó a llorar y le vino el entendimiento y dijo
He actuado duro y me he dejado llevar por mi amor de madre y he cometido injusticias.
Entonces elegua se abrazó con Oya y le dijo: madre hay que limpiar esta tierra y para eso hay que coger todo el owo que tenía abiodun y untarle opolopo epo y que Shango se lo lleve para su tierra y así más nunca la desgracia llegara a este reino.
Entonces Shango cogió todo el owo, le echo opolopo epo y omi lo envolvió y lo metió en su saco, debajo de otra, luego le echó oñí y se lo llevó a su tierra, y desde entonces más nunca la desgracia y la maldición llegaron a esa tierra.
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