Eyioko tonti Eyioko
Familia Eyioko · signo del diloggún
Descripción
Es una persona de elevada espiritualidad, gran energía mental, sabiduría e inteligencia, pero también caprichosa, reservada y propensa a hablar de más o a enredarse por su carácter.
Le conviene hacer Ebbó con constancia, cuidar su casa, respetar a los muertos y a los Orishas, y conducirse con prudencia, silencio y humildad.
En este signo nace
- 1. La cultura de la cerámica entre los hombres.
- 2. El comer pescado.
- 3. El sentido del pudor y el que los humanos se tapen sus partes.
- Íntimas.
- 4. El distanciamiento entre los ahijados y los padrinos.
- 5. Las honras fúnebres.
- 6. La prohibición de lo que no se debe comer (egüe).
- 7. El tambor de éggun.
- 8. El pedrejón.
- 9. El reino de las mujeres y el concepto de poder y destrucción.
- 10. La venida de jesús a la tierra.
- 11. Los animales de plumas.
- 12. Las jimaguas.
Refranes
- Flecha entre hermanos.
- Mujer que miente, pierde el marido, hombre que miente, pierde la mujer.
- Lo que haces con la cabeza, lo rompes con los pies.
- El hombre o mujer que miente pierde a su pareja.
- Eyioko es bueno pero no abuses.
- No confíe secretos a mujeres porque le rompen el juramento.
Historias y patakíes
El vendedor de herramientas
En este camino, se habla de un hombre que era hijo de Shangó y se dedicaba a fabricar piezas de santos.
Este hijo de Shangó era muy divertido y siempre estaba de fiesta en fiesta, por cuya razón era muy informal con las personas que le mandaban hacer sus trabajos para los santos.
Los santos eran Olokun, dada y abañi.
La gente le entregaban el dinero adelantado porque le tenían confianza, ya que era un verdadero maestro haciendo herramientas.
Él vivía confiado y los trabajos se le iban acumulando.
Cuando se ponía a trabajar para dar cumplimiento a los compromisos atrasados, le cogía la noche y sin terminar recogía y se iba para las fiestas, donde la hubiere esa noche, regresando a la casa al amanecer y se acostaba a dormir.
Un día, se fue corriendo la voz en el pueblo de la informalidad hasta que llegó a oídos de él.
Entonces se decidió a poner un aprendiz para que lo ayudara.
La gente se seguía quejando.
Otro día, llegó una persona que tenía fecha fijada para recoger abañi, pero las herramientas no estaban terminadas.
El aprendiz recibía los recados y al mismo tiempo recibía los regaños de las personas.
El no podía despertar a Shangó por las mañanas.
Llegó un día en que el aprendiz se cansó de la lucha con las personas por culpa de su amo, y le dijo a éste que no estaba dispuesto a soportar más los regaños.
Entonces el maestro lo despidió y el aprendiz se fue y puso un negocio de herramientas, sin ser operario, y el negocio le fue muy bien.
Pero al hijo de Shangó le empezó a ir mal.
Las personas ya no le mandaban a hacer nada por su informalidad.
Enfermó y fue a ver a Orúnmila, ya que él pensaba que le estaban echando brujería.
Orúnmila le hizo osode y le vio este Ifá y le dijo
-Todo lo que está pasando es por la mala propaganda que te has hecho, unido alas malas lenguas y a los malos pensamientos sobre ti.
Has Ebó para que te sientas bien de salud, pero no para prosperar en el negocio de las herramientas de santo, pues todo lo perdiste por tu cabeza.
El conocimiento del pescado en el mundo
La humanidad estaba pasando grandes problemas y trabajos en el mundo.
No tenía salud ni comida, la tisis hacía estragos en la población, así como a su vez la gastroenteritis y todas las clases de deficiencias intestinales no dejaban progresar a los niños(omo kekere) y omo titun de la tierra.
Los huesos no tenían fortaleza, los seres humanos vivían en esta época congregados cerca de las grandes masas de agua, tanto dulces como saladas, pues grandes monstruos poblaban las tierras interiores y hacían la vida imposible a los primeros habitantes.
En fin, los seres humanos sufrían mucho, ya que todos sus problemas eran la falta de un alimento que fuera lo suficientemente nutritivo para sostener las necesidades de los humanos.
Estos, que eran dirigidos en aquel tiempo por los imoles, que después pasaron a ser Orishas, comenzaron a suplicarle, dirigidos por estos imoles, a Olofin, para que tuviera clemencia de sus hijos.
Shangó tuvo la virtud de ser escuchado en sus ruegos por Olofin y éste le dijo
Que le ofreciera a la humanidad un alimento que no se conocía aún en la tierra, el río y el mar.
Esto era el pescado (ejá-tuto), donde Olofin le entregó a Shangó un muñeco(agboran) de una criatura para que la conservara con él y pudiera lograr la perpetuación del mantenimiento de la humanidad, de los hijos de Olofin.
Entonces vinieron a la tierra en forma de lluvia, todas las clases de pescado(ejá-tuto), donde la
Humanidad tuvo la oportunidad de probar sus carnes, que con el tiempo contribuyeron a fortalecer sus huesos y cerebros, con lo cual pudieron ir progresando en sus vidas y alcanzar los puestos que Olofin designaba a los seres humanos en la creación.
Entre estos peces hubo dos que se distinguieron por ser los contenedores de los secretos arcanos de la religión primitiva de los seres humanos.
Estos fueron:
Ejá-bo (el pargo) y ejá-oro (guabina)
A la vez que estos peces, todos los demás se fueron multiplicando en distintas aguas, tanto saladas como dulces, creando con ello por voluntad de Olofin y gracias a Shangó, una fuente de alimentación muy importante para la humanidad.
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