Oshe tonti Odi
Familia Oshe · signo del diloggún
Descripción
La persona de oshe tonti odi es soñadora, maternal, sentimental y de gran sensibilidad, pero también puede caer en fantasías, chismes, infidelidad, malagradecimiento y decisiones impulsivas que la enredan.
Le conviene cuidarse, hacer Ebó, respetar a sus muertos y a los Orishas, no cargar rencores ni venganzas, y conducirse con prudencia, verdad y amabilidad.
En este signo nace
- Nació la gran inconformidad en la mujer y no hay hombre que le acomode.
Refranes
- Absuelto por falta de pruebas.
- El que debe y paga queda franco.
- Un bien se paga con un bien o con un mal.
- La venganza es dulce pero produce amarguras.
- El que mucho llama al dinero tiene su entierro pago.
- El único que nos mira por dentro es el médico.
Historias y patakíes
Las tres lluvias
Olofin mandó tres lluvias sobre la tierra.
Con la primera cayeron piedras preciosas, joyas, diamantes, etc.
Y todos salieron a recoger valores menos elegua, y dijeron: "que bobo es, si se puede hacer rico".
Con la segunda lluvia cayó mucho dinero, todos salieron a recogerlo menos elegua y la gente dijo: "que bobo es, no coge dinero y sin él no se puede vivir".
Cayó la tercera lluvia y con ella infinidad de lanzas, arcos, flechas, cuchillos, pero nadie salió a recogerlos, pero elegua junto con ochosi salió y las recogió todas.
La gente comentó: "para qué las querrá si en este pueblo siempre hay paz".
Cuando una parte de los que recogieron joyas, diamantes, dinero malgastaron sus riquezas amenazaron a los que las tenían guardadas con quitárselas, y ellos para no perder lo que tenían fueron a casa de elegua a comprarles las armas que él había recogido.
Elegua se las vendió y se volvió rico.
Pida permiso
Había un hombre que se dedicaba a la cría de cerdos, pero siempre le ofrecía uno a Yemayá, para que la cría le progresara, pero no lo conseguía y un día mirando su fracaso fue a consultar a casa de un adivino y le salió este signo, donde se le dijo: que Yemayá nunca había recibido sus ofrendas, porque él no raspaba su cochino y se lo presentaba prieto y peludo.
Usted pídale permiso a ella y a Oshún para poder calentar el agua que usted necesitara para esa obra, que ella no se pondrá brava.
Sin embargo el no lo hizo asi, porque el no creía en ningun santo nada mas que en Yemaya.
Un día tomó la decisión de darle un elede a Yemayá, puso un caldero a calentar al lado al chiquero y sobre las tres candelas se durmió.
Oshún llamó a elegua y le dijo lo sucedido, elegua le dijo a Oshún, déjalo que él cogió mi piedra y no me pidió permiso a mí tampoco, pero le haré una de las mías.
Cuando la candela estaba en su apogeo, la piedra no resistió el castigo de la misma y la que estaba en la parte del chiquero se abrió, virándose el caldero y quemándose todos los cochinos menos el que tenía para Yemayá, porque este estaba fuera del chiquero.
Todos se quemaron y con el agua caliente se pusieron blancos y así quedó en ruinas, por no creer en los consejos de su signo, en lo tocante a la diosa del agua dulce.
Regresó a casa del adivino y le contó lo que pasó y este le dijo ahora las cosas son distintas, tienes que brindarle a elegua y a Oshún y ponerles dos calderos de agua, uno de agua dulce y otro de agua de mar, así lo hizo y todo le salió bien.
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