Ojuani tonti Ojuani
Familia Ojuani · signo del diloggún
Descripción
Persona de carácter fuerte, celosa y dominante, pero agradecida, trabajadora y capaz de grandes cambios y transformaciones.
Le conviene vivir con prudencia, atender a sus muertos y Orishas, hacer Ebó cuando se indique y apartarse de chismes, ilícitos, pleitos y descuidos para conservar su claridad y bienestar.
En este signo nace
- La celebridad.
- Las conquistas.
- La posesión espiritual.
- Los seres deformes en el campo astral.
- Las úlceras en el recto y en el duodeno.
- La fundación de los pueblos.
- La facultad de la curación en los seres vivientes.
- La ceremonia de coronación del ja con la juju de etu.
Refranes
- La guerra no puede romper las rocas.
- Los ojos ven que el fuego cocina, pero no lo ven comer.
- El chivo que puede arrancar un pedazo de madera no puede arrancar uno de hierro.
- El agradecimiento es la memoria del corazón.
Historias y patakíes
El camaleón y el perro
El camaleón que tenía solamente un color y carecía de collar, era muy envidioso.
Por ese motivo odiaba al perro porque siempre que veía al perro lo veía de diferente color y con un collar puesto.
Un día el camaleón le preguntó al perro que cómo se las arreglaba que siempre tenía un color diferente y él no y hasta lucía más bonito que él.
En esto pensó el camaleón y dijo: yo voy a ver cómo es posible esto.
Al otro día salió el camaleón a registrar la casa de Orunmila para hallar una cosa que fuera igual al perro.
Orunmila le dijo que tuviera cuidado, que no envidiara a nadie y que tampoco le deseara mal a nadie, porque el mal que se busca para otro, sobre uno mismo se veía.
Entonces Orunmila le hizo rogación y le dijo: vaya, que ya usted está como quería.
Cuando el camaleón llegó al monte se trepó en un árbol y enseguida cambió de color, en eso notó al perro y lo llamó.
Y le dijo: mire compadre.
Y saltando para otra rama también cambió de color, el perro lo miraba, pero nunca el camaleón podía ganarle al perro.
Pero en vista de esto el camaleón, volvió a casa de Orunmila para que este le diera otra cosa para con miradas dominar al perro y vencerlo.
Orunmila le contestó: que lo que él deseaba era una cosa mala y que se acordara que el mal que uno hace y deseaba para el otro, sobre uno mismo se venía.
Pero tanto se empeño el camaleon que Orunmila se decidio a complacerlo y realizo un trabajo.
Cogió unos polvos y se los dio y al entregárselos, le recomendó al camaleón que primero tenía que ir para su casa sin mirar a nadie en la calle, mientras tanto no hiciera uso de los polvos.
Cuando el camaleón llegó a su casa, tocó la puerta y sale a abrir su madre.
El camaleón se olvida de la recomendación que le hizo Orunmila, y tan pronto la madre le abre la puerta alzó la vista y miró a su madre cayendo esta muerta, tan pronto él la mira.
Desde entonces cada vez que la gente ve a un camaleón le tira piedras y le da palos y desde esta vez el camaleón cambia de rama, cambia también de color y le sale en su garganta una especie de collar que saca.
Nota: el camaleón está maldecido porque mató a su iyare (madre).
El mal que usted haga, sobre usted mismo irá.
Cuando los santos se mofaron de Orunmila
Una vez todos los santos se reunieron y fueron a casa de Orunmila a preguntarle cómo él vivía y qué clase de trabajo él hacía, Orunmila le contestó, que todo él lo allanaba en su tablero y su irofa, los santos se mofaron de Orunmila, y ellos fueron a ver si era verdad lo que él decía y que lo comprobara.
Eshu que había oído el relato dirigido contra una persona de la calle y dicha persona se enfermó.
Eshu le avisó a Orunmila del caso y le dijo lo que tenía que hacer.
Y los santos no veían a Eshu cuando entraba a hablar a Orunmila.
Los santos buscaron a Orunmila para la cura y el enfermo que estaba tan grave se curó y se salvó.
Todos los santos comieron y bebieron de lo que Orunmila ganó y quedaron convencidos de la palabra de este.
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