Eyioko tonti Osa
Familia Eyioko · signo del diloggún
Descripción
Eyioko tonti osa marca a una persona desconfiada, maldiciente y muy sensible a las malas lenguas, con tropiezos en la casa y en la calle, y con fuerte carga espiritual y de muertos.
Le conviene vivir en limpieza, humildad y reserva, atender a sus mayores y Orishas, hacer Ebó, respetar a los muertos y no cargar con pleitos ni maldiciones.
En este signo nace
- 1. El plasma espiritual.
- 2. Agoi: san lázaro hembra.
Refranes
- La muerte es quien nos hace volar.
- Revolución en su casa y en la calle tropiezos.
- El vanidoso quiere ser higo seco antes de haber sido higo maduro.
- Un viejo no se burla de sí mismo.
- Por el viento y en soledad viajan por igual la vida y la muerte.
- Nada bueno se obtiene sin esfuerzo.
Historias y patakíes
El Ebbo de darico
Darico fue a casa de Elegguá e hizo Ebbo con: Eyele fun fun, cascarilla y con la Efun blanqueó su casa.
Al poco tiempo, Obatala salió de paseo y en medio del camino lo sorprendió una tormenta, teniendo que guarecerse en la casa de darico, poniéndose muy contento al ver la casa tan blanca.
Al rato, llegó darico bajo un torrencial aguacero y Obatalá le dio ropa y Ashe.
Desde ese momento darico se metió a traficante de caballos, logrando su felicidad.
Nace el plasma espiritual.
Agoi
En este camino azowano soyi y nanu tenían una hija muy hermosa que rechazaba a todos los pretendientes que deseaban casarse con ella pues ella solo deseaba casarse con quien le igualara en belleza corporal y lujos.
Esta doncella se llamaba agoi y vendía omiwe ekru y adelu delante del palacio de su padre, da soyi kajua.
Un día ella en su comercio vio venir desde lejos a un hombre cuya imagen la aseguro pues este desconocido era hermoso singularmente y envuelto en ricos vestidos.
Ella lo esperaba impacientemente y al llegar vio toda su belleza y lujo corporal.
Ella dejó su trabajo y entró a engalanarse, llamó a todos sus hermanos y a su padre da soyi kajua y a su madre nyome nanu y les dijo: con ese hombre me casaré.
Está bien cásate, le dijeron sus padres, cansados de su obstinación.
Agoi preparo todo y ese mismo día se casó.
Como era la costumbre, ella ya no podía dormir en casa de sus padres y se fue con ese hombre para su tierra.
Después de largas horas de marcha agoi le pregunta a su esposo: ¿a dónde vamos?, Al medio de la tierra, respondió el y siguieron su camino.
Un poco más tarde se escuchó una voz en el monte que decía
“Dobligodo dame tus ropas”, el marido de agoi se desvistió fácilmente ante los ojos de su atontada esposa que vio que aquel hombre hermoso no era más que un espíritu.
El ser quedo solo como una bola de luz brillante, sin cabeza, brazos ni pies, pero que tenía facultades de mucha inteligencia pues era un fenómeno del otro mundo.
Ella como estaba jurada desde niña en zangbeto eggun arare se llenó de valor y decidió llegar al fin de su viaje.
Ellos atravesaban un rio de aguas extrañas donde muchas telas de suntuosos colorines caminaban y hablaban como personas, pero sin forma humana, era eggun agba.
Agoi salió de su asombro y dijo
“Cuantas cosas raras”, después vio a un muchacho fetal que caminaba dentro de una tinaja con una corona de plumas en la leri.
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