Okana tonti Obara
Familia Okana · signo del diloggún
Descripción
Es una persona probada, terca y de carácter fuerte, alegre pero propensa a la ira, la discusión, la desconfianza y la mentira; también puede ser trabajadora, inquieta y con don de mando.
Le conviene ser prudente, discreta y respetuosa con los mayores, hacer Ebó, atender a Eshú, Obatalá, Shangó, Oyá y los muertos, y no porfiar ni meterse en líos de justicia.
En este signo nace
- Hacer Ebbo en la plaza para prosperar.
- Por qué Obatala la da la espalda a una persona y no hay santo que lo.
- Salve más que Orunmila.
Refranes
- El muerto está parado esperando.
- La cabeza necesita al cuerpo y el cuerpo la cabeza.
- La mentira produce destrucción.
- El rey no miente.
- Al pequeño no se le subestima.
- En la calle, la suerte y la desgracia tienen quien las cuide.
Historias y patakíes
El que la hace la paga
El rey de un pueblo era malo y comprendió que su situación le iba siendo cada vez más adversa por lo que fue donde estaba un awo y este le dijo que todo lo suyo estaba bien, porque el awo había visto este signo donde todos los dueños de esclavos sabían que con el tiempo pagarían el mal que hasta ese momento habían hecho.
Cuando Eleguá en unión de Ozain traicionó a Shangó
En este camino Shango era un rey que tenía un palacio en la tierra takua y entre sus conciudadanos estaban Oshosi, abata, Oshun, ogba, Obatala y los jimaguas, pero en el palacio de Shango no vivía elegua.
Shango no empleaba a elegua en su palacio ni lo invitaba a las fiestas que él daba todos los días y lo tenía pasando hambre porque no lo atendía.
Elegua se unió a Ozain para hacerle daño a Shango; Ozain preparaba los polvos y se los daba a elegua para que los soplara en la puerta del palacio, así cada vez que había una fiesta se formaba una tragedia.
Shango se volvió loco al pensar en la intranquilidad que había en el palacio, pero él no calculaba lo que verdaderamente estaba pasando.
Cuando Shango salía a la calle y se encontraba con elegua éste le demostraba que su amistad era sincera, de forma tal que no pudiera pensar que él era el que le estaba proporcionando esos disgustos por los que estaba pasando.
Donde quiera que elegua se encontraba con cualquier persona que conociera a Shango cuando esta daba la espalda, elegua le soplaba los polvos que Ozain había preparado.
Cuando esa persona llegaba a casa de Shango se formaba la gran revolución, así tuvo Shango en su casa grandes tragedias hasta que uno a uno se fueron alejando de la casa y lo dejaron solo.
Él estaba desesperado al verse solo y enfermo dentro de su palacio, ya nadie lo visitaba, y ya no había fiestas en su casa, no tenía entrada de dinero.
El día de su santo Shango salió a ver a Olofin; en el camino se encontró con elegua quien al verlo lo saludo y Shango le conto lo que le pasaba y para donde se dirigía en ese momento.
Elegua le dijo a Shango que Olofin no se encontraba en su casa en esos momentos pues había tenido necesidad de salir, pero que en cuanto regresara, fuera a verlo y le contara su problema y lo que le pasaba.
Yo te iba a llamar la atención de las personas que visitan tu casa, pero temía que tu fueras a contárselo a ellos, que eran tus amigos íntimos.
A mi ellos me tenían por tan malo, que esta demás que te cuente de las cosas que yo me he enterado hasta de tu propia familia.
Olofin me conto que tú eres malo y que el día de tu santo tú lo ibas a ver y por eso se fue hoy.
Shango salió del lado de elegua con gran dolor de cabeza, desesperado, estuvo varios días enfermo.
Mientras Shango estaba enfermo elegua le soltaba los animales dentro del jardín para que le comieran las flores y le regaba agua caliente a los árboles frutales y a las plantas que pudieran comerse, así de esa forma elegua dejo a Shango sin nada.
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