Odi tonti Eyioko
Familia Odi · signo del diloggún
Descripción
Es una persona maternal, sociable y familiar, muy conocida y rodeada de gente, que puede destacarse en la comunidad y recibir consejos y confianza, aunque también es soñadora, fantasiosa, reservada y propensa a chismes, porfías y bochornos.
Le conviene empezar una nueva vida con humildad, cumplir lo que promete, respetar a los muertos y a los Orishas, pagar sus deudas, cuidar su reputación y hacer Ebó y atenciones para mantener la firmeza.
En este signo nace
- Las caretas de Olokun.
- Los hijos.
Refranes
- Muere quien le toque.
- Todo aquel que encuentre la belleza y no la mire pronto será pobre.
- Nadie muere cuando quiere, sino cuando le toca.
- El perro que tiene un hueso en la boca no puede aullar.
- El chiquito se hace grande.
- El humo gobierna al mundo bien.
Historias y patakíes
De como vino la riqueza
Orunmila le pidió permiso a Olofin para arreglar el mundo y por medio de su virtud, que los árboles, las mujeres y los animales parieran y todo fue una gran felicidad.
Al cabo de mucho tiempo Orunmila recibió un gran presente de todo el mundo, y vino la riqueza y el comercio.
Abaniku el chacal
Acontecio una vez, que un chacal llegó a una ciudad situada en el lindero de la selva.
Los perros de la ciudad en cuanto descubrieron al chacal, se lanzaron contra el ladrando.
Tan asustado estaba el chacal, que huyendo de los perros de un salto entró en la casa de un tintorero, como iba ciego de terror, no vio donde se metía y fue a caer, en una gran cuba, llena de azul de índigo, que había preparado el tintorero.
Con muchas fatigas, consiguió el chacal salir de la cuba de tinte y se dispuso a esperar su fin, temblando de angustia y miedo ante los perros.
Pero los perros retrocedieron.
Ante ellos no vieron al chacal que habían estado persiguiendo, ante ellos aparecía algo desconcertante: un chacal azul.
Los perros metieron el rabo entre las patas y se marcharon.
El chacal aprovechó la oportunidad y huyó a la selva.
Desde aquella aventura, quedó convertido en un chacal azul, pues el tinte índigo se le había fijado bien en su cuerpo.
Todos los animales de la selva cuando lo veían pasar retrocedían espantados.
Ellos nunca habían visto en la selva un animal semejante, incluso el tigre, la pantera, los osos y los lobos, huían al ver al chacal.
Todos se decían, ay de nosotros, de donde vendrá ese ser desconocido.
No sabemos lo fuerte y poderoso que podrá ser, quien sabe si nos matará a todos.
El chacal aprovechó la oportunidad que se le presentaba al ver que todos le temían y se puso a pensar en la forma de sacarle provecho a esta situación.
Llamó a los animales que huían desconcertados ante él y les dijo: no huyáis, no me temáis.
El dios de los animales me ha llamado esta noche ante su presencia y me ha hablado así, puesto que los animales no tienen rey, él me ha elegido a mí, para que reine sobre mis hermanos de la selva.
Así fue como el chacal quedó como rey de todos los animales y su sobrenombre fue abaniku.
Cuando abaniku hubo dicho esto, se le acercaron los animales.
El tigre de piel rayada hablo humilde en nombre de todos diciendo: señor y soberano, danos ordenes y te obedeceremos.
A cada animal le dio un cargo con excepción de los de su misma especie a los cuales los desterró sin darles ninguna explicación.
El chacal vivía sin preocupaciones y en medio de la abundancia.
El tigre y las demás fieras iban de cacería y le traían las mejores piezas, poniéndoselas a sus pies, pero él las repartía como conviene a un buen soberano, dando una parte a cada animal de su corte.
Un día estando en el consejo de estado, oyó a lo lejos el aullido quejumbroso de unos chacales, abaniku se quedó hecho una pieza, erizó toda su piel azul.
Los ojos se le llenaron de lágrimas y antes de que pudiera pensar lo que hacía, se le escapó un estridente aullido, en respuesta a los lejanos chacales.
El tigre y todos los demás animales, se estremecieron y dijeron: es el aullido de un chacal, un miserable chacal.
Nosha engañado, murmuraron los demas animales, que hasta entonces habian sido sus subditos.
Acto seguido lo atacaron furiosamente, lo mataron y lo devoraron.
Nota
El que renuncia a sus amigos y traba amistad con los extraños morira como abaniku el chacal.
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